#Girlboss (o de cómo logré ser abogada)

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Foto de http://www.pexels.com

De niña me repitieron en múltiples ocasiones que “de grande” sería abogada. No sé si fue de tanto escucharlo o porque, efectivamente, mi verdadera pasión es darle voz a los reclamos y necesidades de todos a mi alrededor, unos años más tarde aquí me encuentro: escribiendo estas líneas desde mi escritorio en una oficina donde los diplomas que cuelgan en la pared me acreditan el título de Juris Doctor.

El camino para llegar hasta aquí fue largo. Fueron tres años y medio de bachillerato, tres más dedicados a la Escuela de Derecho y dos años adicionales que dediqué a hacer dos maestrías por aquello de que me costaba abandonar la vida universitaria. A eso le sumamos dos reválidas y una tercera en progreso. ¡Parecería que nunca me canso de estudiar!

En el verano de 2006 abandoné la Ciudad Señorial –Ponce– e ingresé a la Universidad del Sagrado Corazón, de donde obtuve en diciembre de 2009 mi Bachillerato en Artes de la Comunicación. La misma tarde en que culminé mi bachillerato regresé a Ponce y comencé la Escuela de Derecho; tres años más tarde terminé mi travesía por los pasillos del Edificio Spellman de La Católica.

Entonces me dispuse a enfrentarme a la parte más dura de la carrera: estudiar para la reválida.

Era diciembre. Mientras todos parrandeaban, saboreaban platos navideños y bebían mucho coquito, yo estudiaba para la prueba que me permitiría ejercer mi profesión. Fueron largas y estresantes las horas, y en más de una ocasión pensé en darme por vencida. Mi humor era volátil y el cansancio era extremo, tanto que un día inadvertidamente me bañé con medias. Sí, con medias.

No solo batallaba contra la reválida, sino también con el proceso de recuperación de una cirugía bariátrica. Había decidido batallar con el sobrepeso a la misma vez que me enfrentaba al examen… (de eso les podría contar en otro post).

En marzo del año siguiente tomé el examen. Al salir recuerdo que llamé a mi papá y la conversación fue algo así:

F: Ya, terminé.

A: ¿Cómo te fue?

F: Estoy segura de que la pasé.

Y así fue. Celebré la noticia con mis padres y allegados. Semanas más tarde desfilé en la Colación de Grados de La Católica y aún recuerdo que la satisfacción que sentía hizo que esas largas horas de estudio valieran la pena.

Ese mismo año, en octubre, me mudé a la Madre Patria. Había sido admitida a la Escuela de Estudios Universitarios del Real Madrid para cursar un LLM (Maestría) en Derecho Deportivo, a la misma vez que completaba otra online en Entertainment & Media Law, en Southwestern Law School. Sí, parece que me gustan los retos de dos en dos.

En Madrid tuve la oportunidad de conocer a los grandes del Derecho Deportivo, de sentarme en aulas de clase dentro del Santiago Bernabéu y de celebrar, como buena madridista, el gol de Ramos en el minuto 93 que trajo consigo la llegada de la tan anhelada Décima al Bernabéu.

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De ahí me marché a Los Ángeles a culminar el grado de Entertainment & Media Law. Y, por aquello de no perder la costumbre, decidí revalidar en el estado de California. La experiencia de prepararme fue mucho más retante y drenante que la primera vez. Estudiaba en un idioma que no era mi lengua primaria y aprendía de nuevas normas, leyes y doctrinas que en nada se asemejaban a las aprendidas en La Católica. Pero, como el David que se enfrentó a Goliat, vencí y aprobé el examen de la reválida de uno de los estados más difíciles y complejos de los Estados Unidos.

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Hoy ejerzo mi profesión como solo practitioner en San Juan. Practico como abogada civil y atiendo una gran variedad de casos que van desde derecho de familia, daños y perjuicios, hasta derecho de entretenimiento; son área que me apasionan.

La profesión de la abogacía hoy día ha cambiado muchísimo de lo que conocíamos. Los abogados hacemos las de secretarias, administradores de oficina y atendemos las necesidades de nuestros clientes. Nos hemos visto obligados a reinventarnos buscando prácticas especializadas, cursando estudios de posgrado y hasta incursionando en otras áreas que no necesariamente tienen que ver con el Derecho. A pesar de esto no me arrepiento de la decisión de abrir una oficina propia. Cada día representa un nuevo reto, una nueva enseñanza. Llegan ante mí asuntos noveles que nunca he trabajado, casos tristes y otros no tan tristes.

Cada día me trae consigo una nueva aventura y no hay nada que me satisfaga más que descifrarla, resolverla y al final ver cómo mi cliente se va satisfecho a su casa con su problema resuelto.

Veo mi nombre colgado en la pared de mi propia oficina y me llena de satisfacción saber que lo que ahí se trabaja y se logra ha sido fruto de mi esfuerzo. El camino fue largo, retante y por momentos sentí que perdía hasta la fe. La vida da vueltas, nos pone obstáculos, nos da pequeños y grandes logros; está en nosotros asumir la actitud correcta y enfrentarlos para algún día celebrar lo que hemos alcanzado.

Hoy me siento satisfecha porque sé que mis esfuerzos han valido la pena. Aún me queda mucho por andar, pero por ahora soy feliz sabiendo que soy toda una #girlboss… y aún no llego a los treinta.


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Frances Lange (Ponce, Puerto Rico, 1988) Según su diploma es abogada. Según ella: apasionada de los viajes, el maquillaje, el cine y el fútbol. Pasa los días tratando de conquistar el mundo desde su oficina en Hato Rey junto a sus fieles compañeros Jack y Penélope.

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